Estoy en esos momentos en los que me cuesta hasta mirarte. Clavar mis ojos a los tuyos y dejarme llevar. No podría perdonarme muchas cosas malas que haya podido hacer. Y aún no voy a perdonarme las que me quedan por hacer. Cuando conoces a una persona a la que sabes que por encima de todo vas a amarla hasta el fin de sus días, se intenta por todos los medios cambiar muchas cosas que permanecen en el corazón bajo llave. Todo lo bueno nunca saldrá a la luz, mientras que lo malo estará ahí empujando cada día. Ser una pareja perfecta a veces cuesta. Lo suficiente como para pensar alguna vez en hacer la maleta con todos mis pensamientos y marcharme lejos de todo. El amor no siempre es amor, a veces es dolor. Y el dolor a veces tampoco será dolor, será amor. Cuando un amor vive con clavos al rededor de él, no será fácil desgarrarlos de tal manera que no duela. En ocasiones hay que dar martillazos al clavo y esperar a que se clave entero, mientras aguantas la tortura sin ningún tipo de anestesia. Quisiera poder tener un corazón sin heridas, ni clavos oxidados, para poder entregarte y darte lo mejor de mi... Pero no puedo. Quisiera poder estar libre de pecados, quisiera ser solo luz blanca para ti... Hay momentos, en los que no puedo ser la persona que tú esperas. Una persona que te entienda y comprenda algunas cosas que yo no comprendo de ti. Una persona que pueda entregarte todo, que no tenga miedos. Alguien que sea perfecto para ti. Una persona que se adapte a tu manera de ser...
No sé si lo que escribo ahora mismo es lo que debo escribir. No sé si decir todo esto es algo correcto. Pero a veces siento que te quiero demasiado, tanto tanto que es por lo que no soportaría que desperdicies nada de tu vida, ni siquiera tiempo con alguien como yo. Quizás en algún lugar del mundo esté tu pareja perfecta. Esta la que te va a hacer reír más de lo que lo yo lo hago. Y te va a hacer enloquecer más que yo. No podría tolerar como ven mis propios ojos las caricias delicadas que harías con tus dedos en la mejilla de otra persona, ni ver como todas tus sonrisas puedan ser dedicadas a ella. Ni imaginar que tu bello corazón ya no pueda estar conmigo... Pero a veces es el precio que tiene que pagar alguien perfecto. Quizás ahora si puede ser el momento de recoger mis sentimientos tirados, meterlos en mi bolsa y guardarlos para siempre. Porque quizás... Quizás es mejor marcharme. No dejaré que me traten así una vez más.
Rectifico. Éste no es el precio que tiene que pagar alguien perfecto. Éste es el precio que debe cobrar una persona por otra para verla feliz: dolor. Aunque tenga dolor dentro de mi, esto si que me hará la persona perfecta. Una persona perfecta es quien deja libre a otra para verla feliz, si, y no ser egoísta.
Evidentemente todo esto es obra de mi subconsciente... Pues yo si soy una persona egoísta. Y voy a seguir a tu lado todos los días de mi vida.

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